Pajarillos de campo y sierra

Y luego, el
domingo, a la Horconera ,
por el jardín del Moro. Un paisaje al que he ido muchas veces, nevando, nevado
con medio metro de nieve, lloviendo, y espléndidos días de sol. Pero hoy, veo
por primera vez, el abrupto aunque corto cañón de entrada, recorrido por un río
de agua limpia. En el tramo en el que estoy, solo hay grandes piedras, con el
sonido del agua llegándome desde su interior. He visto buitres leonados, un
vencejo real y chovas piquirrojas. He caminado un trecho, sin subir demasiado.
Camino, observo, se me va el santo al cielo, es un don de la montaña, te deja
en blanco, abierto. He observado una curruca rabilarga y antes una collalba
negra.
Ahora, a 1.050 metros el
panorama es de perfiles encrespados, duramente reptilianos, y sobresaliendo un
mallo calizo, una enorme verga pétrea, que atrae al caminante como un tótem. Un
paisaje austero, tralla de rocas a mis pies y a mi alrededor. Solo comprensible
a medias, como lo es la belleza, que hay que volver a visitar.
Joder, Manolo, no sólo las fotos son una pasada. Da gusto leer las descripciones. Ya me dirás dónde está el sitio, me ha encantado.
ResponderEliminarUn abrazo