lunes, 21 de junio de 2010

Escribano palustre. A vuela pluma notas sobre el paisaje.


Volcar escombros, derruir, nunca ha habido tanto riesgo de deteriorar el paisaje, lo que se acantona es la naturaleza y lo que se extiende es el deterioro. La conciencia ambiental de la belleza del mundo, es de hace 25 años. En la sociedad española, del exterminio de las alimañas hemos pasado al hermano lobo. (Martínez de Pisón)

En el pasado el paisaje era visto como suelo para construir y no como un recurso natural escaso y no renovable.

La ciudad uniforma cuanto toca, la gran ciudad es la excrecencia y símbolo del actual progreso. El hombre ha logrado interponer entre él y la naturaleza una sobrenaturaleza.

El paisaje es una fuente de conocimiento.

El convenio europeo del paisaje se firmó en octubre de 2000 en Florencia y en España entra en vigor en 2008. Andalucía, Cantabria y Cataluña, son las comunidades que más aplican esta legislación.

El paisaje es mucho más que estética, es ética. Tener un buen paisaje es un indicador de sostenibilidad. Frenar la descapitalización del patrimonio, al tiempo hay que buscar fórmulas para su revalorización, y hace falta un cambio de paradigma.

Son los espacios originados por la naturaleza, de un origen geológico antiquísimo. El paisaje es algo cuando se proyecta una mirada desde una determinada perspectiva. Es sobre todo la mirada que lo acoge. Existir es ser percibido. De la materialidad fría inerte, al ser percibido da ser existencia al paisaje de carácter humano de primerísimo orden.

Cuando el niño llega acompañado de su padre y le dice: mira el mar. El niño le contesta, papá enséñame a mirar el mar, porque necesitamos una educación, citando a Eduardo Galeano. El paisaje entendido como valor y no el de postal, hablo de valor filosófico, es un bien que mejora la existencia humana. Es la dimensión de la personalidad humana más maltratada por la cultura humana. Hemos producido belleza, pero no la hemos educado, hemos educado la racional, la social pero no la estética. Por qué el paisaje es uno de los elementos de conocimiento, por qué es importante, por una razón tan elemental como que nos ofrece espacio. El conocimiento del paisaje es el conocimiento del paisaje que no nos es propio. Si es cierto que el paisaje es la proyección cultural que nosotros proyectamos en la naturaleza, es inherente a naturaleza y a cultura. Las declaraciones de derechos humanos deben incorporar el derecho al paisaje. Somos seres de espacio que ocupamos espacio. El paisaje es la extensión de nuestra piel, es un derecho moral por lo que debe llegar a un derecho jurídico. La educación nos permite el acceso al paisaje, pero previo a la educación también somos capaces de disfrutar del paisaje. Lo que es sublime conmueve, lo que es bello encanta, citando a Kant. (Joan Manuel del Pozo)

Hoy nadie quiere parar en los pueblos porque son símbolo d la estreches, del abandono y la miseria. Pero han hecho tan invisible la aldea como la megápolis. La ciudad uniforma cuanto toca, es la excrecencia y el símbolo de actual progreso. La aldea es el último reducto del individualismo. Ser de pueblo es un don de dios, y son siempre los mismos, el soto, los tesos, el nido de la cigüeña el pueblo permanece son siempre los mismos, mientras que la ciudad, las montañas de ladrillos van cambiando y con los años y no quedaba ningún testigo por aquello del progreso y las perspectivas de futuro. (Miguel Delibes)

En Europa el territorio dista de ser natural, no lo son las ciudades ni el campo, porque hay que alterar el relieve natural. Tan artificial es un sembrado como una carretera. Lo natural son los terrenos no trabajados. El hombre ha llegado a interponer entre él y la naturaleza una espesa zona de creación técnica que es una sobre naturaleza. Con nuestras manos creamos una segunda naturaleza, cita de Cicerón.

El paisaje es sentido de maneras distintas según las personas. Pero a la luz de los últimos experimentos indican que los gustos sobre el paisaje se empiezan a saber porqué varían de unas personas a otras. Los expertos de la estética no pueden ser personas que actúen llevados de su propia suficiencia, deben tener en cuenta los planteamientos del público y no con el criterio de unos iluminados, guiados sobre su propia sensiblidad (Gonzálvez)

Todos los pueblos tienen un modo de conocimiento de su propio paisaje. El paisaje no es solo una apariencia. Hay una estructura que arma el paisaje que muestra la cara que percibimos. Nosotros pasamos y los lugares quedan. Podemos aprender a leer el paisaje. Machado y Unamuno han dado numerosos ingredientes paisajísticos como Azorín. (Martínez de Pisón)

jueves, 10 de junio de 2010

La conquista del Cervino


La conquista del Cervino, de Edgard Whymper. Es un volumen con una recopilación que Desnivel ha editado con los textos de este escalador inglés sobre su ascensión a este pico suizo-italiano.
Son los comienzos del alpinismo, él hace cima el 14 de julio de 1865, con 25 años. Cinco años antes viaja a los Alpes por encargo de un editor, para realizar dibujos de los grandes picos. Allí conoce la grandeza de este territorio, de sus paisajes montañosos, que vuelve a visitar en 1861, cuando escala por primera vez un gran pico, el Mont Pelvoux. Entonces experimenta los misteriosos impulsos que animan al ser humano a asomarse a lo desconocido. Esta ‘mística’ le lleva a probar escalar el Cervino. Verano tras verano se reserva unos días de vacaciones para intentar, sin conseguirlo, hollar la cima del Cervino (creo recordar que en el libro nunca se nombra por su nombre alemán: Marterhom). Hasta que en julio de 1865 lo consigue, protagonizando durante el descenso otra de las grandes facetas del montañismo, como son sus tragedias. En la bajada resbalan y mueren al precipitarse al vacío, cuatro de los siete expedicionarios.
Una agradable lectura nos lleva por estos paisajes, compartidos entre el territorio suizo de Zermatt y Breuileu, en la parte italiana. En esta edición de Desnivel se intercalan una serie de deliciosos grabados del propio Whymper.