lunes, 1 de agosto de 2016

H de halcón, de Helen Macdonald


La cetrera y escritora Helen Macdonald, con un azor


H de halcón, es un libro de cetrería: “Se dice que las dos primeras crías de un halcón son hembras y por eso el macho, que nace tercero, se llama terzuelo o torzuelo. Los pájaros jóvenes son niegos; los mayores, rameros, y los más viejos, zahareños”.
Helen Macdonald, es profesora con trabajo precario, su padre ha muerto, era fotógrafo de prensa, y un apasionado de las cosas y las maravillas que vuelan, los aviones y los pájaros. Por estos últimos Helen también siente una especial atracción. Y decide hacerse cetrera, con un azor, que le cuesta 800 libras, es una hembra a la que llama Mabel, y se convierte en una expiación de sus problemas y tristezas, de la pérdida paterna. “Para adiestrar a un azor, hay que vigilarlo con la seguridad de un ave de presa, y de ese modo aprendes a comprender sus estados de ánimo”.
  Lee montones de libros, viejos libros de cetrería, maravillosos volúmenes, especialmente los de T. H. White. H de halcón, es también un estudio sobre la obra y vida de este particular autor, que fue famoso por sus novelas artúricas y que también como cetrero escribió muchos y quizás oscuros libros.
  “De todas las lecciones que he aprendido en mis meses con Mabel esta es la más importante: que hay un mundo de cosas ahí fuera –rocas y árboles y piedras y hierba y todas las cosas que reptan y vuelan-. Son cosas por derecho propio, pero las hacemos nuestras dándoles significados que sustentan nuestra visión del mundo”.
Gavilám que fotografié en el valle de Pineta
  Y es ahí donde más me gusta este libro, en sus poéticas descripciones del paisaje. En su entendimiento de la naturaleza, a veces muy transformada por el hombre, en que la vida es observación.  “Mientras caminamos por los campos nos cubre un cielo complicado, hecho de harapientas nubes de frente frío bajo franjas de altos cirroestratos, peinado por un viento en contra que envía a las alondras hacia arriba como si fueran briznas de paja”. Me ha gustado H de halcón, que es un libro de cetrería: “Los halcones no se limpian los picos, sino que los asean. No comen su comida, sino su gorga o papo. Cuando clavan sus garras en la presa, la acuchillan”.


Cielos de Pineta, hacia la faja Tormosa, el reino del gavilán y el azor