lunes, 20 de septiembre de 2010

La Nueva Flora del Subbético Cordobés, de Enrique Triano



Más de medio centenar de científicos y naturalistas arroparon al botánico Enrique Triano en la presentación de la publicación ‘Nueva flora del subbético cordobés’. Se trata de una edición digital en la que se incluyen las 1.880 plantas que crecen en esta comarca montañosa del sur de Córdoba. Al tratarse de un DVD se incluyen más de 14.000 fotografías y numerosas ilustraciones de cada una de las especies vegetales citadas, algo único en su género, lo que la convierte en una obra monumental de referencia botánica. Algunas especies están ilustradas hasta con una veintena de extraordinarias fotografías, realizadas por el rpopio Triano, en las que se ilustran no solo la planta en flor, sino también los frutos, semillas, hojas, raices o bulbos.

Un apartado importante de esta obra, fruto de 22 años de trabajo de este botánico, son los datos etnobotánicos, o sea los usos alimenticios, veterinarios, medicinales o tradicionales de las plantas descritas. Unos usos y una cultura “que se encuentra en la memoria de la gente mayor y que está desapareciendo”, alertó Enrique Triano. Así, explicó como la raíz del ‘gamón’ se utiliza para curar los eczemas o la ‘raíz colorá’ se usaba por las mujeres como colorete. Es tal el compendio de información e ilustraciones que se incluye en este DVD que hubiera sido imposible editarlo en formato libro, ya que hubiera ocupado muchos volúmenes.
Triano destacó la riqueza florística de esta comarca, superior a la flora nacional de Reino Unido. La Subbética cuenta con cuatro endemismos, plantas que solo crecen en este territorio, como la Hypochaeris rutea, Centaurea pauneroi, Festuca cordubensis, o la Armeria trianoi, planta dedicada a este botánico. En la presentación de esta obra, participó el profesor Antonio Pujadas y se realizó en el salón de actos del centro de visitantes de Santa Rita, y estuvo precedida por una ruta botánica.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Crónicas del Pirineo. El Aster alpinus


Es el gozo de caminar por un imponente paisaje, el del valle de Pineta. Paredes altísimas y verticales, de más de un kilómetro entre el fondo, donde brilla el río Cinca y las cumbres, las de las Tres Sorores y las Tres Marías. Uno tan diminuto, la subida tan esforzada desde el primer momento y todo tan inmenso. Enseguida el Valle de Pineta lo embarga todo, los antiguos hielos de los glaciares limaron estas montañas calizas, dejando una huella única y característica en forma de U. Abajo el Cinca que acaba de nacer después de descender en largas cascadas, los bosques de pino royo y hayas y arriba las claras rocas y los glaciares aún existentes, aunque en su mínima expresión, colgados de la cara norte de Monte Perdido.

Pero un paisaje son tantas cosas. Desde lo más grande a lo más pequeño, puede despertar esas emociones que ando buscando en la montaña. Y en esta parte del Pirineo todo me unifica con la naturaleza. Así que cuando llevo más de una hora subiendo por la senda zigzagueante que lleva al Balcón de Pineta, me encuentro con los primeros ejemplares de ásteres (Aster alpinus) de un color que no te esperas. Esos tonos malvas de las largas lígulas y el anaranjado del capítulo, en el que se reúnen las verdaderas flores, la hace inconfundible. Es un áster, una estrella. Aunque en estas montañas existen dos especies muy parecidas. El más fácil de encontrar, el Aster alpinus, crece en grupos localizados, como la población del Balcón de Pineta, repartida por los pastos pedregosos y empinados del piso subalpino. El Aster pyrenaeus, puede alcanzar los 80 centímetros, el doble que A. alpinus, además, con varias flores en el tallo. Encuentro y fotografío la especie alpinus, que se reparte por las montañas europeas y del centro de Asia. Mientras, el Aster pyrenaeus es muy escaso, sólo crece en el Pirineo francés y en las Montañas cantábricas donde se conoce desde 1979.
Lo inmenso y lo pequeño, tan relativo. Solo el detalle llena de plenitud el camino, su observación atenta nos introduce en estos maravillosos paisajes.

martes, 14 de septiembre de 2010

Presentación de la Flora ilustrada de la Subbética de Enrique Triano con más de 14.000 fotos


Estuve en la presentación, hace 12 años, del libro Flora del Subbético Cordobés, en el ayuntamiento de Rute. Desde entonces este volumen ha sido imprescidible para conocer, determinar y amar la botánica de nuestra comarca. Una obra del botánico Enrique Triano. Ahora llega la versión digital(en DVD) de esta obra y con miles de fotografías: 14.200 imágenes. Además de mucha más información. En definitiva, y como se dice en estos casos, una obra magna. Espero estar en este evento naturalístico de primer orden.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Las huellas de la vida, de Tracy Chevalier

Las huellas de la vida, de Tracy Chevalier. Es una novelada, sobre todo en cuestiones sentimentales, vida de Mary Anning, una famosa buscadora de fósiles. Con toda seguridad es famosa gracias a su amiga, y también protagonista del libro, Elizabeth Philpot. Anning sobrevive con su familia y pronto queda huérfana de padre, deben vender los muebles para comprar carbón para el duro invierno en Lyme. Es una existencia dura, por pertenecer a la clase obrera en la Inglaterra del XIX. Y machista, donde las mujeres no podían acceder a los círculos científicos.
Su amiga Elizabeth Philpot la apoyará, ella pertenece a un estrato social superior y luchará por el reconocimiento de Mary Anning, cuyos fósiles se exponen en el Museo Británico de Historia Natural. Su pasión la hace entender. Encorvada sobre las playas de Lyme Regis (Dorset) busca ‘curis’ como ella lama a los fósiles, sobre todo amonites, que vende en su casa a los turistas y las mejores piezas a los coleccionistas. Las mejores piezas son grandes dinosaurios marinos petrificados, que ella limpia con esmero y profesionalidad, como los ictiosaurios, impulsando la geología y la paleontología. Apenas si saldrá de su Lyme natal, en cuyas playas está escrito el libro de la Tierra.
Un libro entretenido, pero me fastidia que las editoriales no sean fieles a los títulos originales. No sé inglés, pero me parece que poco tiene que ver ‘Remarkable creatures’ con el título que le han dado en español ‘Las huellas de la vida’. Quizás criaturas asombrosas, o algo así. Sí, es preciosa la imagen a doble página del interior de las pastas, un dibujo de un ictiosaurio y unas notas con la caligrafía de la propia Anning.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Crónicas del Pirineo




Como todos los agostos, y ya van 13 años, las vacaciones o parte de ellas, las paso en los Pirineos. Temperaturas más soportables, y alguna que otra lluvia o tormenta, refrescan el ambiente y te permiten hacer senderismo por estas impresiones montañas. En pleno agosto es fácil encontrar flores, especialmente cuanto más alto subas. Arriba puedes encontrarte pequeños prados sembrados de gencianas, ásteres, lirios o campanillas. En el fondo de los valles es muy agradable pasear por sus frondosos bosques con las bellísimas hayas, el pino royo, abetos, arces, serbales, abedules, avellanos, tilos, robles y así decenas de especies más, o centenares si sumamos los arbustos. Un paraíso para el amante de la naturaleza.
Días para disfrutar con la familia, en estos paseos, en las pozas (gorgas) de aguas transparentes, la vida del cámping. Tranquilidad, paisajes y también lecturas, porque en los últimos años se han multiplicado las publicaciones sobre estas montañas, su naturaleza, sus pueblos o sus mitos y leyendas; también publicaciones periódicas como las revistas El mundo de los Pirineos o la más veterana y francesa Pyrénées magazine. Libros y revistas maravillosamente ilustradas. Una tentación para el amante de estos territorios y sus librerías.

Hoy vuelvo al trabajo, con esas expectativas sombrías de la crisis, o en el mejor de los casos por el simple hecho de tener ante mí largos meses de obligaciones laborales. Pero no creáis que este panorama un tanto alienante me aleja de los Pirineos. Las hojas de sus árboles guardadas entre periódicos, los libros, las muchas fotos y los recuerdos me mantendrán unido a aquellas montañas, especialmente en estas semanas todavía demasiado secas y calurosas para salir al campo cercano agostado y pajizo.