jueves, 9 de septiembre de 2010

Las huellas de la vida, de Tracy Chevalier

Las huellas de la vida, de Tracy Chevalier. Es una novelada, sobre todo en cuestiones sentimentales, vida de Mary Anning, una famosa buscadora de fósiles. Con toda seguridad es famosa gracias a su amiga, y también protagonista del libro, Elizabeth Philpot. Anning sobrevive con su familia y pronto queda huérfana de padre, deben vender los muebles para comprar carbón para el duro invierno en Lyme. Es una existencia dura, por pertenecer a la clase obrera en la Inglaterra del XIX. Y machista, donde las mujeres no podían acceder a los círculos científicos.
Su amiga Elizabeth Philpot la apoyará, ella pertenece a un estrato social superior y luchará por el reconocimiento de Mary Anning, cuyos fósiles se exponen en el Museo Británico de Historia Natural. Su pasión la hace entender. Encorvada sobre las playas de Lyme Regis (Dorset) busca ‘curis’ como ella lama a los fósiles, sobre todo amonites, que vende en su casa a los turistas y las mejores piezas a los coleccionistas. Las mejores piezas son grandes dinosaurios marinos petrificados, que ella limpia con esmero y profesionalidad, como los ictiosaurios, impulsando la geología y la paleontología. Apenas si saldrá de su Lyme natal, en cuyas playas está escrito el libro de la Tierra.
Un libro entretenido, pero me fastidia que las editoriales no sean fieles a los títulos originales. No sé inglés, pero me parece que poco tiene que ver ‘Remarkable creatures’ con el título que le han dado en español ‘Las huellas de la vida’. Quizás criaturas asombrosas, o algo así. Sí, es preciosa la imagen a doble página del interior de las pastas, un dibujo de un ictiosaurio y unas notas con la caligrafía de la propia Anning.

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