lunes, 1 de julio de 2013

El día del guillomo o malanguera

Llegando estas fechas, al menos para mí, estos parajes se convierten en inaccesibles. La sequedad y las altas temperaturas hacen poco recomendable caminar por las asperezas del Jardín del Moro. Es el verano en la Sierra de la Horconera, donde la roca viva se calcina ante el hiriente sol, se agrisa aun más. Un par de pajarillos especialistas hablan del entorno, de matorrales dominantes, no hay árboles, es una sierra pelada. Hay que buscar en los recovecos para dar con algunos chaparros y algunos quejigos de cinco o seis metros. Aquí vuelan, entre punzantes aulagas y apretados romeros, la curruca rabilarga y el zarcero común; y donde las piedras dominan nos observa la collalba negra y pasa raudo el avión roquero. Pero más que los pajarillos este día son otras alas las que sorprenden, casi abruman por su abundancia, son las de las mariposas medioluto herrumbrosa (Melanargia occitanica) y lobito listado (Pyronia bathseba).
He visitado la zona a lo largo del año, la última vez el pasado 1 de junio, con calor y con ganas de saber qué arbolillos, media docena, crecen en una pequeña cañada a unos 900 metros de altura.
He visitado la zona a lo largo del año, la última vez el pasado 1 de junio, con calor y con ganas de saber qué arbolillos, media docena, crecen en una pequeña cañada a unos 900 metros de altura. Cuando los descubrí, a primeros de abril, apenas si habían echado unas hojuelas redondeadas, aprecié su corteza lisa y cenicienta, creciendo en forma de largas varas, cerca unos de otros y expuestos al diente de las cabras que carean por estas sierras. En esta nueva visita se despejó la incógnita, pude ver incluso las últimas flores, de pequeños pétalos blancos y situadas al final de las ramas. Son guillomos o malangueras (Amelanchier ovalis) y son poco frecuentes en estas montañas.


El día del guillomo, las flores más tardías salpicaban aquí y allá el sendero. Las escasas Allium moly, el único ajo amarillo de este territorio, la Arenaria armerina subsp. armerina y la vistosa, de flores azuladas y algo más frecuente Campanula dieckii (C. decumbens). El lino blanco, Linum suffruticosum, se presenta en vistosas matas que ahora están en su apogeo. Si los arbustos de lino se exponen aquí y allá, en el fondo de los barrancos están en su óptimo las rosadas flores de la Rosa pouzinii, entre los matorrales y de un rosa aun más vivo, están las flores púrpuras de Gladiolus illyricus y las pequeñas de Dianthus anticarius subsp. anticarius, especies poco frecuentes, adaptadas a estos pedregales; igual que las matas rastreras de Thymus granatensis subsp. granatensis, un tomillo escaso en la comarca que aquí es habitual. Sin embargo, el piorno amarillo Echinospartum boissieri, estaba dando las primeras flores. Hace calor y no hay agua, pero estas plantas aun dan algo de frescor y mucho interés al paseo.


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