Canto XVII

Después de unos cantos menores me reconcilio con La Odisea. Cada vez creo más que el verdadero protagonista de esta historia de dos mil quinientos años no es Odiseo, es Homero. El viejo, ciego y enigmático aedo, que nos incumbe a todos. Lo leo entre estas montañas calizas...

 

CANTO XVII

 

Aquí no es importante el encuentro del zarrapastroso pordiosero Odiseo con la discreta Penélope. La venganza comienza a hilarse con las afrentas que recibe el héroe disfrazado de mendigo. Primero la patada en su propia patria tierra de Ítaca, un golpe en la cadera del más servil de los pretendientes, Melanto, hijo de Dolio. Ya en el banquete de bueyes, ovejas y pingües cabras, el más arrogante de cuantos se quieren casar con Penélope, Antinoo, lanza un escabel y el taburete golpea en el hombro de Odiseo. De todos, solo su fiel perro Argos, viejo, comido por las garrapatas y olvidado entre el estiércol, reconoce a su amo. Un perro que lleva veinte años esperándolo, poco después la parca muerte se lo lleva. La venganza se prepara.

 

Fotos de la sierra de La Pandera y del embalse de Quiebrajano. Sierra Sur de Jaén el octubre pasado.




 

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