lunes, 20 de junio de 2011

La cantera de Sierra de Aras

La cantera de piedra caliza de la Sierra de Aras es un gran mordisco en su parte este, visible desde lejos; y ya a estas alturas, una marca blanca, distintiva de esta pequeña sierra de 868 metros de altitud. Casi treinta años después del inicio de la extracción de piedras y creo que dos décadas del fin de la explotación minera, la naturaleza, poco a poco ha ido tomando posesión de ella. Realmente, se debería haber restituido la vegetación original mediante un sellado, al que obliga la ley. Esto no se ha hecho, es algo muy costoso. Sí se ha rellenado con escombros pero sin completar este gran cráter hecho a golpe de barreno y excavadora.


El impacto paisajístico ahí queda. La naturaleza lentamente irá borrando la marca del hombre, pero me hago a la idea de que necesitará unos cuantos cientos de años. Es la roca madre lo que está al descubierto, los paredones deberán ser lavados y lavados por las lluvias, vueltos a secar por el sol. Los líquenes irán cubriendo lentamente las paredes expuestas, que con el paso del tiempo tomarán el tono grisáceo del resto de rocas. Las plantas, las bacterias y la humedad deberán hacer de nuevo suelo apto para una cubierta vegetal. Aún así la marca permanecerá para siempre.

Pero el trabajo ya ha comenzado, con plantas especialistas de terrenos secos y baldíos. El ajonje (Andryala ragusina) es un ejemplo de vegetal habituado a los pedregales, y aquí ha encontrado su sitio, como el poleo de monte (Teucrium capitatum), otra dura planta de secarrales. Y la sorpresa de la cantera, una rutácea, familia especialmente fragante, aunque de olor tan intenso que puede no gustar. Es la ruda española de hoja de lino (Haplophyllum linifolium), que según ‘Nueva flora del Subbético Cordobés’ del botánico y amigo Enrique Triano, es una planta muy rara en la comarca. Una flor de terrenos removidos y pedregosos. La naturaleza ya está en marcha, aportando además algunas joyas como la ruda española de hoja de lino, con poblaciones puntuales en toda Andalucía, donde está calificada de vulnerable. Por cierto, solo encontré un ejemplar, en la cantera de la Sierra de Aras.

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