lunes, 13 de junio de 2011

‘Plantas trepadoras’, de Charles Darwin

‘Plantas trepadoras’, de Charles Darwin. Un pequeño volumen de apenas 200 páginas, que el gran naturalista publicó en 1865, con ilustraciones de su hijo George Darwin. Aunque de monótona lectura, una página tras otra describiendo y midiendo minuciosamente los giros de las plantas que se enroscan, que se agarran con sus hojas, o mediante zarcillos o que para buscar la luz vital se valen de raicillas, espinas o dientecillos. A pesar de esta sucesión de datos, como una letanía científica, es un libro atrayente para un aficionado a la botánica, su interés radica en el método, en la observación minuciosa y permanente para llegar al conocimiento. Y entre descripciones aparece la vida de Darwin, porque él vive con las plantas o viceversa, su estudio donde cría algunos ejemplares, otros están en su invernadero, hay plantas por todas partes. Días en que cada hora anota la evolución de una planta, las frota con palitos, les cuelga hilitos, anota sus observaciones, las reacciones de los tallos, las hojas, las pinta para comprender la manera de girar. Experimentos sencillos, inteligencia y método. En definitiva una manera de llegar al pensamiento de Darwin, y al movimiento de las plantas.

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