jueves, 23 de febrero de 2017

'Un paseo invernal', de Henry David Thoreau, en Sierra Nevada


Refugio de san Francisco este 21 de enero.


"¿De qué sirve venir a los bosques si me dedico a pensar en cosas que nada tienen que ver con ellos?" Es lo que  se pregunta Thoreau en su texto 'Caminar', y que a veces yo también me planteo al comienzo de una caminata. Y es la misma marcha la que termina por darme la respuesta: hay que seguir caminando hasta que llega un momento, no sé, al buen rato, cerca de la hora, en que el más humano de los ejercicios termina por meterte en el paisaje, la naturaleza se impone y entonces el pensamiento va con el bosque.
'Un paseo invernal', en Sierra Nevada
Son dos textos los que componen la bella edición de Errata Naturae, con traducción de Marcos Nava, 'Un paseo invernal', con el que se inicia el libro, que da título además al volumen, y 'Caminar'. En ambos, Henry David Thoreau, naturalista y pensador enmarcado en la corriente del trascendentalismo, nos muestra que algo tan sencillo como el propio paseo, permite abstraernos del bullicio general de las ciudades  y conectar con la naturaleza.
"El zorzal y el trepador son una compañía más estimulante que la de políticos y filósofos", con este razonamiento por delante, y animados por el libro, decidimos dar nuestro paseo invernal... aunque para que este fuera realmente invernal, nos fuimos una mañana temprano hasta Sierra Nevada.
Con mis hijos, y mi sobrina, dedicamos toda la jornada a recorrer la pista que lleva al refugio de San Francisco. Camino cubierto por un par de palmos de nieve, en algunos sitios incluso más. Nieve blanda, caída en los últimos días, que terminó por agotarnos; pero que agradecimos por la experiencia que nos ofreció, de estar lejos de las cosas, las cosas habituales, las cosas de siempre y de no poder llegar fácilmente a ningún sitio, ni siquiera volver. Comprendimos que simplemente caminar por la nieve, ya era un buen motivo para estar allí.
Miguel acarrea nieve en su trineo.

El gran paisaje de montaña, la majestuosa pared vertical de la Alcazaba que emergía, con sus 3.371 metros. Toda una sucesión de escenas naturales se colocaron a la altura de los mejores razonamientos filosóficos, llenaron nuestro entendimiento y nuestra vida esa mañana. "Por encima de todo, no podemos permitirnos el lujo de no vivir en el presente", escribe Thoreau. En algunos tramos del camino, sentimos las placas de hielo bajo la capa de nieve, los abrevaderos congelados, los aplastados pinos por un antiguo alud, el par de cuervos que nos observaron un rato y finalmente la cúpula roja del refugio. Nuestro paseo invernal y 'Un paseo invernal', de Henry David Thoreau, un libro, de poco más de cien páginas, muy bien presentado por Errata Naturae.  !Qué cerca del bien está lo salvaje!

Lourdes, Alicia y Miguel en nuestro paseo invernal.
 

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