martes, 31 de enero de 2017

'La vida del pastor', de James Rebanks, con traducción de María Serrano Giménez. DEBATE

James Rebanks con un magnífico ejemplar de oveja herdwick.


"Se ha perdido un cordero. Su madre está inquieta. Corre por la valla arriba y abajo. Los dejé hace horas, a salvo, el cordero bien atendido por su madre, y ahora no está."

'La vida del pastor', de James Rebanks, traducido por María Serrano Giménez, es un libro sencillo y deseable. Habla de un oficio y de una cultura que marcó a la humanidad durante milenios, desde ese periodo en el que los seres humanos pasaron de errantes a convivir con rebaños de animales domesticados. En el caso de los pastores, la esencia de ese oficio se perpetúa hasta hoy, siendo prácticamente la misma actividad que tiempos atrás: cuidar de sus animales, de sus ciclos biológicos y mejorar el rebaño. Una cultura a la que hemos dado la espalda, la pastoril, y que durante siglos dio forma a paisajes, despejando los bosques en busca de pastos. Dando lugar al paisaje agropecuario; así se crearon grandes zonas como el Distrito de los Lagos, al noroeste de Reino Unido, donde precisamente tiene la granja Rebanks.


Pasan las estaciones, son los cuatro capítulos en los que se estructura el libro, desde el verano con el ganado en las tierras altas y empacando heno para el invierno; el otoño con la presentación de las ovejas a los concursos; el duro invierno y el rescate de animales puestos en peligro por las ventiscas y la primavera con la llegada de los corderos. James Rebanks reconoce en su libro un ideal político y social, no escrito, pero en el que participan todas las familias de pastores y granjeros de estas tierras, y eso añade un valor de pertenencia a un territorio, transmitido de padres a hijos. Algo que merece la pena ser vivido, que da sentido con toda su sencillez y enorme trabajo. Ahí está la belleza de 'La ida del pastor', contra la trituradora de los empleos modernos, de la competitividad que atornilla a la gente.
Ovejas en las Sierras Subbéticas de Córdoba este mes de enero.

"Hoy, treinta años después, soy amigo de Mayson. Las familias como la nuestra ruedan codo con codo, manteniendo los vínculos durante siglos. Los individuos viven y mueren pero las granjas, los rebaños y las viejas familias permanecen". Rabenks pastorea con la ayuda de sus perros y su quad a su rebaño de ovejas herdwick, unos animales resistentes, él cree que los trajeron los vikingos. Un sistema agroganadero sostenible frente a la torpeza hiperproductiva que degrada otras tierras, un contacto con la naturaleza permanente, duro pero hermoso, frente al estrés y la malsana vida de las ciudades. "Por primera vez comprendí por qué la gente se escapaba a sitios como el Distrito de los Lagos". La edición, en Debate, es especialmente bella, con papel reciclado, pastas duras y varias fotografías hechas por el autor de sus ovejas.

 Ah, ¿cuál fue la suerte del corderito perdido?: "Y entonces veo que se ha quedado atrapado entre las ramas de un espino viejo, a unos centímetros del suelo. Está bien, únicamente aplastado y cansado. Lo saco de allí y sale corriendo a mamar de su madre".

El Distrito de los Lagos es una zona natural protegida en Reino Unido.


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